miércoles, 4 de agosto de 2010

De como se conocieron Nicos y Vistorianos

Del Gran Viaje y de la Niebla Que Acompañó A Los Primeros


Sucedió que, luego de la segunda y más terrible destrucción del Bosque Primigenio, los vistorianos contruyeron naves con los restos de la floresta y se lanzaron al mar, a buscar un hogar nuevo y espesura que ocultase las miradas del mundo y las ropas tiznadas. Largo tiempo anduvieron sobre la inmensidad del océano, silenciosos, oteando el horizonte de vez en cuando, sin una ruta específica hacia la cual enfilar las proas.

Al poco tiempo, una espesa niebla cayó sobre la hueste del bosque, tan densa que incluso llegaba a ahogar el sonido del mecer de las olas en las quillas de las naves. Los vistorianos permanecieron atentos, sin perderse de vista los unos con los otros, presintiendo con temor curioso que algo desconocido se acercaba. En ese estado expectante se encontraban, cuando súbitamente una galera inmensa de grandes velas atravesó la niebla interceptando la ruta de los vistorianos.

Fué así como se encontraron por primera vez los hombres del bosque y los Nicos, gentes con las que tantas batallas, penas y alegrías compartirían, y de la cual otros libros hablarán de sus trabajos y hazañas.

Por boca de los Nicos los vistorianos se enteraron de las guerras que ellos libraban contra muchos pueblos, y que cerca de donde se encontraban había un continente poblado, víctima de intrigas y asesinatos entre reyes que en lo público se lisonjeaban los unos a los otros, pero tras bambalinas concertaban alianzas estratégicas que hacían correr la sangre a raudales. Los nicos eran los únicos que no eran aliados de nadie, y por ello eran enemigo común de los otros reyes, padeciendo incluso del desprecio de los pocos neutrales. Los nicos se reían de esto, pues veían bajo las máscaras de todos, y deliberadamente dejaban que los demás pueblos los subestimasen, pues así descuidaban sus defensas y los nicos podían ver sus debilidades.

Así se conocieron vistorianos y nicos, y los nicos de muy buena voluntad ofrecieron guiarlos a tierra firme. Pero fué entonces que la niebla se hizo más espesa todavía, y a pesar de las llamadas de los grandes cuernos de la galera nicoliana, ambas flotas se perdieron las unas a las otras.

Pero los vistorianos enfilaron hacia donde creían que los nicos los llevaban, y así anduvieron varios días más hasta la noche del tercer plenilunio.